

Reishi
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Nueve plantas para la base profunda. Reishi el «hongo de la inmortalidad», Chaga del abedul siberiano, Shilajit del Altái — las que consolidan el terreno a largo plazo.
La inmunidad no se impulsa, se cultiva, como un jardín que se cuida todo el año. El *Ganoderma lucidum*(Reishi), el *Inonotus obliquus*(Chaga), el Cordyceps, el Shilajit no tratan ninguna enfermedad. Nutren el terreno sobre el cual, de otro modo, la enfermedad vendría a posarse. Es un trabajo de fondo, lento, que no se ve y que se sostiene.
El Reishi, al que los chinos llaman el hongo de la inmortalidad, calma y se instala suavemente en el cuerpo. El Chaga nace de los abedules heridos de Siberia, y cuanto más lo maltrata el invierno, más poderoso se vuelve; esa resiliencia se nos transmite al beberlo. El Shilajit rezuma de las rocas del Altái, una savia negra de las montañas que remineraliza en profundidad.

Un enfoque probado:
Primero: Reishi por la noche, durante 90 días como mínimo. Es el pilar — el que los chinos llaman «hongo de la inmortalidad»: calma, apacigua, se instala despacio en el cuerpo.
Segundo: Cordyceps O Chaga por la mañana, alternando 2 meses/2 meses. El Cordyceps despierta el impulso; el Chaga, nacido del abedul herido de Siberia, transmite la resiliencia que le arrancó al invierno.
Tercero: Shilajit en mini-curas de 6 semanas, 2-3 veces al año. Esta «savia negra de las montañas» rezuma de las rocas del Altái bajo el sol de verano. Remineralización profunda, no continua.
Artículos con voz que prolongan estas plantas — tradiciones, gestos, linajes.